divendres, 25 de maig de 2018

La lactancia materna





La lactancia materna proporciona de manera natural un alimento perfectamente adaptado a las necesidades del recién nacido. Influye positivamente  tanto en el ámbito biológico como emocional en la salud de la madre y del bebé. Salvo que haya problemas especificos todas las mujeres pueden dar el pecho y todas las leches son buenas. Si la lactancia es a demanda y el recien nacido se agarra bien, la madre produce la cantidad de leche necesaria.
La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad


1. Inicio

Para facilitar el comienzo de la lactancia se aconseja:
  • Empezar inmediatamente después del nacimiento con el contacto piel a piel inmediato. La comadrona seca el bebé y lo coloca en contacto directo con el pecho y el abdomen de la madre siempre que sea posible. 
  • Facilitar que la mujer esté acompañada y se la ayude en estos momentos a iniciar el amamantamiento. Es aconsejable que sea la madre quien manipule al bebé y la comadrona pueda intervenir si detecta dificultades. 
  • La primera toma tiene que durar hasta que el niño suelte el pezón espontáneamente, puesto que, aunque no lo vea, la madre ya tiene calostro
  • El bebé mamará del primer pecho hasta que espontáneamente lo suelte y seguidamente se le ofrecerá el segundo pecho. A la siguiente toma se empieza por el último pecho que se ha ofrecido.

2. Los primeros días de vida

Para facilitar el amamantamiento se aconseja: 

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  • Mantener el bebé en la habitación de la madre las 24 horas del día para que el bebé pueda tomar el pecho a demanda, y favorecer el encamado conjunto para el descanso y el confort de los dos. 
  • Es fundamental no dar suplementos de leche de fórmula ni suero glucosado con tetina ni chupetes, puesto que pueden interferir en el aprendizaje del bebé. 
  • Observar durante los primeros días y aprender a reconocer el comportamiento del bebé cuando tiene hambre (muecas, nerviosismo, intento de succión de la mano etc.). El llanto es la última señal, y no es necesario llegar a ello. 
  • Ofrecer el pecho al bebé según su demanda. La producción de leche se regulará por la demanda del bebé. Durante los primeros días tienen que tomar al menos 8 dosis en 24 horas, a pesar de que pueden necesitar mamar más de 12 veces en 24 horas. Esta conducta favorece el establecimiento de una buena producción de leche y previene la ingurgitación de las mamas
  • Mantener las tomas nocturnas o bien sacarse la leche, puesto que el estímulo de la succión durante la noche provoca un incremento de la secreción de prolactina (una hormona asociada a la producción de leche). Es normal la pérdida de peso del bebé en estos primeros dos días, hasta un 10 % del peso en el momento del nacimiento de un bebé a término, y la posterior recuperación alrededor del cuarto día. 
  • Es imprescindible observar que haya un buen acoplamiento de la boca del niño a la mama para prevenir lesiones en el pezón y pérdidas de peso inadecuadas.

3. Del primer al sexto mes de vida

Para facilitar el amamantamiento se aconseja:
  • No habrá que añadir ningún suplemento hasta el final del sexto mes si la lactancia materna es exclusiva.
  • La leche materna tiene un 87 % de agua y por lo tanto no es necesario administrar agua a los lactantes con lactancia materna exclusiva a demanda, ni siquiera en casos de fiebre. 
 
Los bebés con lactancia materna exclusiva durante las primeras cuatro semanas suelen engordar unos 200 g por semana de media (las niñas algo menos).
Cuando el aumento de peso no es adecuado siempre hay que empezar observando  la técnica de amamantamiento utilizada, y si es correcta estudiar la posible presencia de un problema médico.
Otros problemas en la continuación de la lactancia son las crisis de crecimiento, o periodos de succión muy frecuente que hacen que la madre tenga la sensación de no producir suficiente leche, pero, de hecho, en pocos días la oferta se corresponde a la demanda.

El recien nacido puede mostrar inapetencia  en periodos de 3 a 5 días debido a:
  • Afecciones en la boca, las orejas y la nariz. 
  • Respuesta al dolor materno. 
  • Uso de biberones y chupetes. 
  • Ambiente con exceso de estímulos, olores o perfumes. 
  • No ofrecer suficiente atención en periodos de llanto. 
  • Cambios en la rutina. 
  • Largas separaciones de la madre. 
  • Intolerancias a alimentos que ha tomado la madre.

4. A partir de los 6 meses

Para facilitar el amamantamiento se aconseja:
  • Incorporar nuevos alimentos según el interés del niño con pequeñas catas siempre sin forzarlos. 
  • Añadir alimentos complementarios para proporcionar  la correcta nutrición de los bebés. Estos complementos se pueden administrar en forma de puré, triturados o casi sólidos. 
  • Introducción progresiva de los nuevos alimentos para poder detectar intolerancias, de uno en uno a la semana y en pequeñas raciones. 
  • La base de la alimentación será la leche materna, y los otros alimentos serán un complemento, y para garantizarlo se ofrecerán después del pecho. 
  • Entre los 6-8 meses los alimentos complementarios se toman de 2 a 3 veces al día. 
  • A partir de los 9 meses, de 3 a 4 veces al día. Y a partir de los 12 meses se introducen 1 o 2 refrigerios adicionales.






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