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divendres, 16 de març del 2018

Asma: la importancia del tratamiento adecuado

Hoy vamos a hablar del asma, una enfermedad frecuente en nuestro medio y en ocasiones un poco desconocida.
El asma es una enfermedad inflamatoria de los bronquios. Se produce una contracción de la musculatura de los bronquios y por tanto una dificultad para la entrada del aire. En la mayoría de los casos cursa de forma episódica y algunos pacientes asmáticos pueden pasar largas épocas asintomáticos y sin necesidad de medicación. Se puede debutar a cualquier edad, aunque es más frecuente en edad infantil y en muchas ocasiones (aunque no siempre) está relacionada con posibles alergias (cuando la persona asmática entra en contacto con la sustancia a la que es alérgica se desencadena una crisis).

Los síntomas principales de una crisis asmática son dificultad respiratoria, tos y sibilancias ("pitos"). Es importante que el paciente con asma aprenda a distinguir estas situaciones, a fin de iniciar el tratamiento adecuado de forma correcta .

La base del tratamiento son los inhaladores y es de vital importancia conocer qué función tiene cada uno de ellos para aplicarlo correctamente.
(Imagen de la Sociedad Española de Pediatría)


En el asma se usan básicamente dos tipos de inahaladores. Unos sirven para abrir el bronquio (salbutamol, muy conocido por el nombre comercial Ventolin® y por su color azul) y otros se utilizan para resolver el componente inflamatorio. Para esto último se utilizan los corticoides inhalados. Su efecto no es tan inmediato y cuando el paciente los utiliza no nota la sensación inmediata de beneficio que nota con un broncodilatador. Es por ello que muchos pacientes abandonan el tratamiento con corticoides inhalados pues creen que no les hacen efecto. El papel de los corticoides inhalados en el asma es fundamental porque lo que hacen es disminuir la inflamación del bronquio y así disminuimos la probabilidad de que se produzca una crisis grave. Un uso excesivo de tratamiento con broncodilatadores sin un tratamiento corticoideo de mantenimiento puede desencadenar crisis más severas. Es muy importante seguir las recomendaciones pautadas por su médico en cuanto al tratamiento a realizar.
Otro de los problemas con que nos encontramos habitualmente es que los dispositivos para las inhalaciones se usen incorrectamente. Conocer la técnica es muy importante, pues en caso contrario la medicación no será efectiva. En caso de dudas pueden consultar con sus equipos de atención primaria a fin de poder resolverlas. Un uso correcto del inhalador repercutirá en un mejor control de su enfermedad. En muchas ocasiones usaremos una cámara que nos ayudará a una mejor elaboración de la técnica.

En este vídeo elaborado por el Institut Català de la Salut (ICS) se muestra el uso correcto de inhaladores del tipo salbutamol con cámara. Existen tutoriales elaborados por el ICS en caso de usar otro tipo de dispositivo.






Errores más frecuentes






Ante cualquier duda con el uso de dispositivos no dudéis en consultar con vuestro equipo de Atención Primaria .






divendres, 31 de març del 2017

Sobre las alergias respiratorias

Comienza la primavera y, como todos los años, es una buena ocasión para recordar que existen personas sensibles a la presencia de determinadas sustancias en el ambiente. Nos referimos a las personas que tienen alergias respiratorias, aquellas que, en cualquier época del año, pero especialmente en primavera, sufren las consecuencias de enfermedades como la conjuntivitis, la rinitis y/o el asma.


En los tres casos citados, se trata de enfermedades caracterizadas por la inflamación, respectivamente, de la conjuntiva del ojo, de la mucosa de la nariz y de la mucosa de la vía respiratoria inferior (bronquios). Los síntomas o molestias que se producen como consecuencia de dicha inflamación son estornudos muy frecuentes, picor de nariz, taponamiento nasal y goteo por la nariz, en el caso de la rinitis, enrojecimiento, picor de ojos y lagrimeo,en el caso de la conjuntivitis y sensación de falta de aire (disnea) con respiración entrecortada, sensación de presión en el pecho y ruidos sibilantes al respirar, en el caso del asma.



La inflamación que caracteriza las enfermedades alérgicas mencionadas, se produce inicialmente como consecuencia de mecanismos alérgicos debidos a la sensibilidad a sustancias como los pólenes, los ácaros del polvo, el pelo de animales o los hongos, por citar las más frecuentes.
Las personas sensibles en las que se ha iniciado esta inflamación tras el contacto con alguna o varias de las sustancias mencionadas, reaccionan a su vez con otras sustancias que, sin ser productoras de alergia, pueden resultar irritantes respiratorios en ellas; entre estos irritantes se encuentran el humo del tabaco, vapores de sustancias como la lejía y otros productos de limpieza así como de perfumes, pinturas y disolventes, la contaminación atmosférica elevada o los cambios bruscos de temperatura.
Es importante, especialmente en estas fechas,  conocer qué debe hacer una persona alérgica para evitar las consecuencias de su sensibilidad.

1. Emplear el tratamiento que le ha recomendado su médico
2. Evitar la exposición a las sustancias a las que sabe que es sensible y  que le resultan irritantes. 


Evitar la exposición a irritantes (humos, polvos, olores fuertes, aire frío y seco, esprays, gases y vapores) así como a los cambios bruscos de temperatura.

Evitar salidas al campo o a zonas con abundante vegetación durante la primavera. En caso de encontrarse en estos lugares, hay que intentar permanecer el mayor tiempo posible en locales cerrados, sobre todo los días de viento.
Dormir con las ventanas cerradas. En caso de viajar en coche, hacerlo con las ventanillas subidas. Evitar viajar en motocicleta en las épocas de polinización.
Realizar la limpieza de la casa con aspirador, retirar el polvo con una bayeta húmeda y, procurar que estas actividades no se realicen en presencia del paciente alérgico a los ácaros del polvo.
Ventilar bien la casa, intentando que la humedad relativa del ambiente doméstico no sea elevada (uso de habitaciones soleadas, calefacción, evitar la costa).
Evitar objetos que puedan almacenar polvo (estanterías repletas de libros, alfombras, tapices, etc.)
La ropa de cama se debe lavar semanalmente a una temperatura en torno a los 55°C.
Mantener las ventanas cerradas durante las estaciones de elevada producción de hongos (Alternaria y Cladosporium emiten sus esporas los días secos y cálidos del verano, Fusarium lo hacen durante días o noches húmedas del otoño).
Evitar la humedad en las habitaciones y, en lo posible, en los cuartos de baño.
Evitar actividades que aumenten la exposición a pólenes y a hongos, como segar césped.
Retirar del ambiente doméstico los animales a los que se sea sensible y evitar el contacto con animales de la misma especie en cualquier otro lugar.

Recomendaciones para las personas alérgicas. SEMFyC.pdf