divendres, 7 de setembre de 2018

Hablemos de verrugas

¿Qué son?

Son lesiones de la capa superficial de la piel (abultamientos) producidas por una infección por el papiloma virus. Pueden ser únicas o asociadas a otras, formando placas, rasposas al tacto. Estas son las llamadas verrugas vulgares. Las verrugas planas son similares pero suelen ser más pequeñas, múltiples y de superficie lisa.


Son más frecuentes en niños y jóvenes y se adquieren tras el contacto directo con la lesión o indirecto a través de objetos que se contaminan; es decir, son contagiosas, pero la susceptibilidad individual es muy variable. Cuando hay pequeñas heridas (por ejemplo por morderse las uñas) es más frecuente el autocontagio. Es un virus ampliamente distribuido (está en todas partes), por lo que no tiene mucho sentido realizar medidas muy estrictas para evitar el contagio.


Afectan sobretodo al dorso de las manos, dedos, rodillas, cara y codos. Son frecuentes también en las plantas de los pies donde pueden ser dolorosas. Se pueden confundir con callosidades, pero al rascarlas aparecen puntitos negros, que son debidos a que se forman diminutos coágulos en los pequeños vasos sanguíneos superficiales. También pueden aparecer verrugas en los genitales, pero estas, son infecciones de transmisión sexual y no vamos a comentarlas en esta entrada.



Fuente: SoMaMFyC
¿Cómo evolucionan? ¿Es necesario tratarlas?

No todas las verrugas necesitan ser tratadas. La mayoría (más del 60%) curan espontáneamente en el transcurso de meses o años. 



Se deben tratar las verrugas dolorosas o las que produzcan problemas estéticos. En el resto de los casos, probablemente lo ideal es la conducta de "esperar y ver".

En todo caso, el tratamiento no debe ser nunca demasiado agresivo, evitando los tratamientos que dejen cicatriz.


¿Cómo se tratan?

Existen múltiples tratamientos, pero sólo el ácido salícílico y la crioterapia han demostrado ser superiores al placebo en los estudios científicos con suficiente número de casos.


El ácido salicílico es una sustancia queratolítica, que hace que la verruga se desprenda con la piel descamada. Es el principal componente de los antiverrugas clásicos que se pueden comprar en las farmacias. Se puede hacer el tratamiento en casa siguiendo unas sencillas instrucciones.

  1. Por la noche, antes de acostarse, limar la verruga con una lima de uñas. 
  2. Aplicar una gota del producto con la espátula sobre la verruga a tratar, evitando tocar la zona de la piel sana circundante, para evitar quemaduras sobre la piel sana. Se puede proteger la piel sana con  vaselina o Pasta Lassar. 
  3. Dejar secar (2-3 minutos), 
  4. Tapar con un plástico (celofán cocina) 
  5. Cubrir con esparadrapo durante 8 horas (toda la noche). 
  6. Retirarlo todo por la mañana 
  7. Aplicar de nuevo el tratamiento cada noche hasta la desaparición de la verruga. 
Cuando las verrugas son resistentes al tratamiento (>2-3 meses) o reaparecen, se puede probar con crioterapia. Consiste en aplicar nitrógeno líquido en profundidad para congelar la verruga. Debe ser administrado por un profesional  y puede producir dolor durante el tratamiento y la posterior formación de ampollas. Además puede dar lugar a una cicatriz y a una pérdida de coloración de la zona tratada.

Ningún otro tratamiento ha demostrado ser mejor que los dos anteriores. Se puede utilizar la electrocoagulación o el láser en el caso de que sean pocas verrugas, pero tienen más tendencia a dejar cicatriz.

Hay un buen número de "remedios naturales" como la hipnosis, la cinta adhesiva, el ajo o la baba de caracol que no os podemos recomendar actualmente por la falta de evidencia científica.






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